Vecinos del edificio Cine Gran Vía estudian denunciar al Ayuntamiento
Los abogados de la comunidad de propietarios del edificio Cine Gran Vía estudian qué responsabilidad puede tener el Ayuntamiento de Murcia en el cúmulo de irregularidades que, según los vecinos, se han cometido desde que se decidió rehabilitar la fachada del inmueble. El vicepresidente de la comunidad, Juan Padilla, aseguró ayer que la Gerencia de Urbanismo «ha desatendido la normativa vigente en materia de patrimonio histórico», y acusó al concejal Fernando Berberena de «emitir resoluciones administrativas contradictorias, ya que primero declaró ilegal la rehabilitación de la fachada y luego concedió la licencia».

Después de desembolsar 70 millones de las antiguas pesetas para rehabilitar la fachada «sin conocer si estaba protegida o no», los propietarios de las viviendas del emblemático edificio se encontraron con que la empresa que ejecutaba las obras descubrió «graves problemas de estructura» que requerirían una inversión de otros 300.000 euros y apuntalar todas y cada una de las casas. Esta circunstancia ha provocado que la comunidad de propietarios también haya decidido dirigir acciones legales contra el arquitecto encargado de las obras de rehabilitación del exterior.
Por otro lado, según Padilla, se ha presentado una nueva alternativa a los problemas del antiguo cine Gran Vía: la de tirar el edificio y hacer uno nuevo. Una propuesta que surgió del edil de Urbanismo, Fernando Berberena, en una reunión con la actual presidenta de la junta vecinal, María del Carmen Martínez, tal y como manifestó ayer Juan Padilla. En este sentido, los afectados aseguraron ayer que sería la mejor opción, «ya que dispondríamos de una casa nueva sin los problemas que tenemos ahora», pero el vicepresidente de la comunidad destacó que, de 35 personas, sólo son cuatro o cinco los que rechazan la sustitución, pero no sabemos «qué intereses tienen».
«Cumple la legalidad»
Por su parte, Fernando Berberena respondió ayer a las manifestaciones de Juan Padillla asegurando que el edificio se ha restaurado a petición de la Comunidad de Propietarios. Así, dijo que «el permiso se concedió porque cumple la legalidad. Hay que recordar que la fachada se encontraba en muy mal estado y hubo que sanearla en varias ocasiones».
Además, el edil destacó que la cuestión de fondo «es el desacuerdo de una minoría de vecinos que no apoyaban esta rehabilitación porque su idea era tirar el bloque y construir un edificio nuevo. Se trata de una rencilla entre grupos de propietarios que es ajena al Ayuntamiento de Murcia», y aclaró que «los vecinos que quieren levantar un edificio nuevo donde está el suyo pasan por alto que en esa zona no se permite levantar más alturas, con lo cual no obtendrían ningún beneficio con la obra, en caso de realizarla».